El Euro cumple diecisiete años
y a pesar del alegre alumbramientoparece que ese parto fue un engaño,
pues no todo el mundo está contento,
y, ahora mismo, no es raro ni es extraño
que muchos, del billete de quinientos,
no conozcan ni el color ni su tamaño.
Así que, aún estando crecidito,
teniendo a día de hoy la edad que tiene,
con el poco valor del "centimito"
y devaluado, pues la crísis se mantiene,
es como un niño que solo tiene "pito",
porque no se le puede llamar pene.
MORALEJA
Con un Euro ya se puede hacer muy poco,
y aunque pronto será mayor de edad,
yo necesito cada vez más cantidad
al comprar unos Kleenex..."pa" los mocos.
EL TROVADOR IMPERTINENTE
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