el Gobierno se suma al homenaje
y siguiendo en su empeño con la "poda",
consigue darme pié para esta oda
de lo que, más que broma, es un pillaje.
Rebuscando por doquier donde rascar,
acaban por perder la compostura
y acuerdan que la tropa ha de pagaruna parte del gasto militar,
empezando por el rancho, ¡qué locura!.
Con esta ridícula medida,
de la que el poder ha hecho gala,
puede ser que pronto alguien decida
que, lo mismo que ahora pagan la comida,
los soldados también paguen las balas.
EL TROVADOR IMPERTINENTE
1 comentario:
-Anda que no lleva intención esta oda y mucha mala leche como la del rancho, pero como bién dices al que no le guste que se joda, de momento a comer a casa y de las balas ya hablaremos. jejeje me lo tomo a risa.
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